sábado, 22 de septiembre de 2012

ATREVIENDOME A ANALIZAR A FREIRE




“La narración, cuyo sujeto es el educador, conduce a los educandos a la memorización mecánica del contenido narrado. Más aún, la narración los transforma en “vasijas”, en  recipientes que deben ser “llenados” por el educador. Cuando más vaya llenando los recipientes con su depósitos, tanto mejor educador será. Cuanto más se dejen “llenar” dócilmente, tanto mejor educandos será.” FREIRE, PAULO,  "Pedagogía del Oprimido". Primera Edición (1970), Capítulo II, pp. 77-83.


ANÁLISIS: La educación de los educandos no debe verse como si ellos solo fueran un recipiente vacío que se va llenando, pensando erróneamente que en su base no tiene ningún contenido, el niño por naturaleza ya viene con aprendizajes, tomando en cuenta que nadie le enseña a deglutir al recién nacido.
Se cree que el educando solo está para recibir un “comunicado”, entendiendo esto, dentro del ámbito educativo, que es comunicarle al alumno sin esperar una respuesta de él, no existe una interacción, un intercambio de ideas, solo una repetición y no una reflexión, una crítica y un análisis. Como consecuencia de esto el educador está formando a educandos pasivos, sin capacidad de expresión, socialización e integración.
Los maestros son el “Dios”, por así decirlo, de la sabiduría, cuando en realidad el sabio, para mí, es aquella persona que duda de los demás que lo creen saber todo, aquella persona que no se queda con dudas, exponiendo sus ideas y pensamientos, interactuando y criticando sus saberes.
Esta educación bancaria o tradicional esta mas dirigida a la tarea que el profesor debe realizar, que a las acciones que el alumno debe ejecutar sin establecimiento o especificación de las habilidades que se deben desarrollar en los educandos, otorgándoles a éstos últimos el papel de entes pasivos en el proceso de enseñanza al cual se le exige la memorización de la información a él transmitida, llevándolo a reflejar la realidad objetiva como algo estático, detenida en el tiempo y en el espacio, como si no contara de manera alguna la experiencia existencial de quienes aprenden, o como si los contenidos que se ofrecen estuvieran desvinculados, en parte o en su totalidad de la mencionada realidad objetiva.


“En la visión “bancaria” de la educación, el “saber”, el conocimiento, es una donación de aquellos que se juzgan sabios a los que juzgan ignorantes. Donación que se basa en una de las manifestaciones instrumentales de la ideología de la opresión.” "Pedagogía del Oprimido". Primera Edición (1970), Capítulo II, pp. 77-83.



ANÁLISIS: la enseñanza bancaria deforma la creatividad necesaria del educando y del educador, el educando sujeto a ella por causa del contenido cuyo "conocimiento" le fue transferido, como si de un deposito se tratase, aprende a aceptar el autoritarismo y el error epistemológico del "bancarismo". El educador no se comunica sino que realiza depósitos que los discípulos aceptan dócilmente. El único margen de acción posible para los estudiantes es el de archivar los conocimientos. Lo más importante en la educación popular no son los conocimientos que se transmitan, ni el tratar de reproducir comportamientos determinados, tal y como vemos en la caricatura de la izquierda aquí presentada, sino, algo más fundamental que la misma educación: la persona. Lo que da el sentido a la educación, es en este caso: la centralidad en el proceso personal de cada individuo, el desarrollo de las personas; en otras palabras, el valor fundacional es la vida.

 La educación popular opta por la persona individual y su contexto vital. Las relaciones profesor- alumno en la educación popular no es una relación de poder, sino, de responsabilidades. Las propuestas de la educación popular no son del profesor solamente, sino del trabajo conjunto entre ambos. El profesor es un apoyo al grupo en su proceso educativo. Sin embargo, tiene la importante función de hacer interactuar los procesos personales sin hacer que deriven en relaciones de dependencia y subordinación.


“El educador es quien escoge el contenido programático; los educandos, a quienes jamás se escucha, se acomodan a él.” "Pedagogía del Oprimido". Primera Edición (1970), Capítulo II, pp. 77-83.


 
ANÁLISIS: Con la educación bancaria no se llegará a ningún lado. Con educadores que solo se mantienen inflexibles, que imparten, ordenan y exigen y no precisamente exigen una reflexión, un análisis, sino un respeto, una memorización, un silencio y una admiración, creyendo que con esto el educando alcanza un óptimo aprendizaje. La función del educando es adaptarse al orden establecido, que se produce a través de un proceso que elimina la creatividad, la conciencia crítica, impidiéndole el diálogo.
Al educador bancario no le importa las diferencias individuales de cada «alumno», sus estilos de aprendizaje, cuando en realidad se necesita de una adecuación curricular para cada uno de los «alumnos». Es de suma importancia que ambos trabajen juntos para lograr el objetivo al que se quiere llegar y así empezar a transformar lo que es la educación, en aprendizajes significativos. Es decir, llegar a la práctica de este, en hablar y actuar de forma proporcionada, y ser un hombre de sociedad y no un hombre para la sociedad.